La Asociación Psicológica Americana (APA) publicó una guía sobre terapia para hombres. En ella, critican los aspectos negativos de la “masculinidad tradicional”. Por otro lado, hay profesionales que no están de acuerdo, argumentan que las recomendaciones no están respaldadas por la ciencia.
Esta guía defiende teorías que indican que las diferencias entre hombres y mujeres son más culturales que biológicas. Además, indica que los modelos de hombre del pasado eran discriminatorios y opresivos. Estas ideas surgen en un tiempo de grandes cambios en la sociedad, sobre todo en lo que es ser hombre y ser mujer.
Esto provoca que muchos hombres se sientan fuera de lugar. Sienten que la sociedad cuestiona su forma de pensar y actuar.
¿Qué es la masculinidad dañina?
La APA define la «masculinidad tradicional» por rasgos como ser fuerte, competitivo y dominante. Esta forma de ser, vista en conjunto, a menudo hace daño. Afecta negativamente a los hombres y a quienes están a su alrededor.
Expresión emocional limitada
Los hombres con masculinidad dañina no suelen mostrar sus emociones. Prefieren parecer fuertes y controlados, pero a veces eso les hace daño. Pueden tener problemas emocionales y en sus relaciones.
Interacción social problemática
Esta forma de ser también afecta cómo se llevan con otros. Hay mucha competencia, interés propio y rechazo al diferente o a las mujeres. Dichas actitudes limitan sus habilidades para vinculare de manera sana con otros.
Posicionamiento social privilegiado
Por último, esta manera de vivir a menudo trae beneficios sociales. Los hombres a menudo tienen más poder y son más visibles en la sociedad. Esto contribuye a mantener desigualdades de género y a dificultar una sociedad donde todos sean tratados por igual.
Origen de la masculinidad tóxica
La masculinidad tóxica nace de los estereotipos de género. Estos hacen que los hombres sientan que deben cumplir ciertas normas. Cualquier desviación de estos estándares causa miedo y ansiedad.
Estereotipos de género
Los estereotipos de género son clave en mantener la masculinidad tóxica. Definen lo que es «ser hombre». Esto crea una presión para encajar en un único tipo de modelo.
Construcción biográfica de la identidad
La construcción de la identidad masculina depende de muchos factores. La biografía personal y estereotipos de género influyen mucho. Así, se perpetúan patrones dañinos de masculinidad.

Superando la masculinidad tóxica
Para dejar atrás la masculinidad tóxica, hay que mirar los modelos tradicionales de ser hombre de una nueva manera. Esto significa ver qué significa ser hombre de forma positiva y cooperativa. Es crucial mostrar a hombres que viven sus vidas de manera sana como ejemplos a seguir, especialmente a los más jóvenes.
Deconstrucción de la masculinidad tradicional
Cuestionar lo que significa ser un hombre tradicionalmente es clave. Se trata de pensar en los comportamientos y creencias que tenemos desde chicos. Es como un viaje personal que ayuda a ver mejor quiénes somos y qué queremos cambiar.
Nuevos modelos de masculinidad positiva
Además de «desarmar» la masculinidad tóxica, es vital fomentar nuevos modelos positivos de masculinidad. Estos nuevos “héroes” valoran cosas como hablar de lo que sienten, entenderte con los otros y respetar diferentes puntos de vista. De esta manera, se alejan de esa idea de hombre duro sin sentimientos.
Reconocimiento de los privilegios masculinos
Para cerrar, es esencial que los hombres admitan los beneficios que tienen por el simple hecho de serlo. Esto es importante para empezar a luchar contra las injusticias que el género puede traer. Así contribuyen a que vivamos en un mundo más equitativo y sin tanto peso en las expectativas de género.
Conclusión
La masculinidad dañina se ve en cómo los hombres limitan sus emociones y tienen interacciones negativas con otros. También se refiere a cómo algunos hombres disfrutan de más privilegios en la sociedad. Todas estas actitudes vienen de la definición cultural de lo que es ser hombre.
Para cambiar esto, necesitamos romper con los modelos antiguos. Es importante promover ideas de masculinidad que sean positivas. También es clave reconocer los privilegios que tienen los hombres y apreciar lo que se considera femenino. Estos cambios nos llevarán a una sociedad donde todos son tratados de forma equitativa y valorados por igual.
Debemos esforzarnos en crear una masculinidad que no dañe, sino que beneficie a todos. Esta tarea es para cada persona y para el conjunto de la sociedad. Trabajar en ello nos acerca a un mundo donde la justicia y la inclusión son una realidad.