La masculinidad es algo más que ser hombre. Es cómo se aprende a comportarse como hombre en la sociedad. Nace de la forma en que aprendemos las reglas que definen lo masculino. Es decir, consiste en seguir un modelo donde lo masculino es poderoso y superior a lo femenino .
Además, se caracteriza por ser dominante y buscar constantemente el poder. Estas características pueden tener efectos negativos para todos. Por ejemplo, pueden afectar a la forma en que interactúan con otros y, en general, a la sociedad.
La construcción social de la masculinidad
La masculinidad se crea en nuestra sociedad y cultura. Se define comparándola a lo que es femenino. Los hombres aprenden primero lo que deben evitar para ser masculinos. Luego, aprenden qué acciones los definen como hombres.
Hay una idea principal de masculinidad, llamada masculinidad hegemónica. Esta es la que se asocia con poder y liderazgo. Establece una división social donde algunos tienen más poder sobre otros, incluyendo a las mujeres.
La masculinidad es una construcción psicosocial
La masculinidad se desarrolla a través de cómo se les enseña a los hombres a ser. Aprenden a ser dominantes y a tener control. Esto, a veces, es dañino tanto para ellos como para la sociedad.
La masculinidad hegemónica y sus consecuencias
La masculinidad hegemónica puede traer efectos negativos. Estos afectan a hombres, mujeres, niños y a la sociedad en general. Problemas como el fracaso escolar, la violencia y la criminalidad están vinculados a esta forma de ver la masculinidad.
La heterosexualidad normativa y la homofobia
Otro tema clave es la heterosexualidad normativa. La enfoca solo en lo sexual de los hombres, sin tener en cuenta lo emocional. Esto se asocia con la homofobia.
Es el miedo a que los hombres sean vistos como mujeres o gays. Y todo esto continúa manteniendo estructuras de poder como el patriarcado.
Mandatos y estereotipos de la masculinidad
El 41% de los chicos deja la ESO, pero solo el 28% de las chicas lo hacen. Además, menos hombres, un 36,6%, finalizan la universidad que mujeres, un 50%.
Eso pasa porque los chicos siguen mandatos de la masculinidad hegemónica. Esto les impide destacar en áreas asociadas a lo «femenino», como los estudios.
Acoso escolar y violencia
Más del 85% de los alumnos en problemas graves son chicos. Además, ellos sufren más acoso que las chicas. Eso se ve mucho en acoso homófobo, afectando a quienes no cumplen con la «masculinidad» esperada.
Violencia machista y criminalidad
El 97% de quienes agreden a sus parejas son hombres, según el Ministerio de Sanidad. En Cataluña, el 93% de los reclusos también son hombres. Estos datos muestran cómo la masculinidad está relacionada con la violencia y la delincuencia.
Siniestralidad vial y laboral
En el 2012, el 61% de las víctimas de tráfico en España eran hombres. En el 2009, el 72% de los accidentes laborales en Cataluña también los involucraban. Así, la tendencia a tomar más riesgos afecta mucho la seguridad de los hombres en carreteras y trabajos.

¿Cómo se construye la masculinidad?
La sociedad influye mucho en lo que entendemos por ser hombre. Los medios, la educación y la religión son pilares claves. Nos muestran un modelo de hombre fuerte, agresivo y que debe esconder sus emociones.
Roles de género y expectativas
Desde pequeños nos enseñan qué significa ser niño o niña. Los chicos aprenden que deben ser duros y no llorar. Mientras tanto, las chicas son educadas para cuidar, ser sumisas y quedarse en casa.
Crianza y educación diferenciada
La forma en que criamos y educamos a niñas y niños puede ser muy distinta. Esto reafirma el modelo de masculinidad que mencionamos antes. A los varones no se les permite ser «como las chicas» y se les anima a ser agresivos y competitivos.
Conclusión
La masculinidad es más que un concepto. Es una idea definida en contraste con lo femenino. Esto causa problemas para los hombres y la sociedad. Deberíamos cambiar estas ideas principales para evitar la violencia y promover la buena salud en los hombres.
Para cambiar esto, es crucial que las escuelas y las comunidades trabajen juntas. Deben ofrecer nuevos modelos de masculinidad. Estos nuevos modelos deberían incluir compartir el trabajo en el hogar y cuidar de los demás.
Si cambiamos los roles de género, avanzaremos hacia una sociedad mejor para todos. Esto permitirá que hombres y mujeres vivan vidas más plenas y felices, juntos.